Las primeras sesiones del taller de arte de la sede Cerro Colorado, a cargo de las educadoras Gisela Preisler y Guadalupe Palma, pusieron en marcha una exploración tan simple como poderosa: descubrir el color a través de los sentidos.
Usando frutas y verduras como punto de partida, los niños y niñas observaron, tocaron, olieron y compararon tonalidades, convirtiendo elementos cotidianos en herramientas de aprendizaje artístico. Cada textura, cada aroma y cada matiz se transformó en una oportunidad para crear, experimentar y reflexionar sobre los propios descubrimientos.
Estas experiencias buscan desarrollar la creatividad y la capacidad de expresión de cada niño, en un espacio donde no existen respuestas correctas o incorrectas, sino infinitas formas de crear y comunicar ideas. A través del juego y la experimentación, el taller invita a los más pequeños a maravillarse con el mundo de los colores que los rodea.
















