Un grupo de estudiantes de 6° de la sede Vitacura participó en un taller de preparación y siembra de una pradera nativa, en una jornada que combinó observación científica, trabajo con la tierra y un profundo sentido de cuidado por el entorno.
Los participantes, entre dos y cuatro estudiantes por curso, fueron seleccionados a través de una encuesta que evaluó su interés en las plantas, el trabajo con la tierra y el aporte al medio ambiente. La actividad contó con la colaboración de la municipalidad de Vitacura, que puso a disposición un equipo de tres expertas en la materia.
Durante la primera parte del taller, los estudiantes aprendieron sobre las herbáceas nativas anuales, su importancia ecológica y sus características, observando las semillas de cada especie con lupas y registrando sus observaciones en una bitácora. Luego salieron al patio Las Araucarias, donde en el lado norte se preparó el bancal que albergará la futura pradera. Allí aprendieron a sembrar adecuadamente y siguieron un ritual para cargar de energía positiva a las semillas antes de depositarlas en la tierra. Para proteger la siembra, extendieron una red de hilos sobre el suelo, con el doble propósito de alejar aves y advertir a los curiosos que algo valioso y vivo está creciendo en ese lugar.
Motivados por la experiencia, los estudiantes también confeccionaron letreros para invitar a la comunidad a cuidar la siembra. Y el compromiso no termina ahí: durante el resto del año, los voluntarios regarán el bancal dos veces por semana y profundizarán sus conocimientos en un taller de invierno y otro de verano.



